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OPINAN LOS DOCENTES...

HOMO CONSUMIDOR

Por: Frank Vásquez Gallardo
Psicólogo Organizacional - especialista en Recursos Humanos


Como seres humanos cumplimos diferentes roles y papeles sociales a lo largo de nuestra vida, y  las características de la “vida moderna” llevan a algunas personas el evitar por un tiempo o postergar definitivamente el asumir ciertos roles (no se casan evitando ser esposos, no quieren convertirse en padres o madres, y unos pocos anhelan convertirse en políticos); sin embargo será posible ahora evitar el que una persona asuma el rol de consumidor?

Al recordar toda la cantidad de publicidad a la que estamos expuestos cada día, y la infinidad de productos que se comercializan en el mercado me llevó de forma tentativa a responder a esta pregunta con una declaración negativa; pero recordé la historia de Henry David Thoreau (1817-1862) en la laguna Walden, gracias a un terreno prestado por su buen amigo Ralph Waldo Emerson, en la que resulta anecdótico considerar que Thoreau nació en el seno de una familia de comerciantes de Massachusetts.

En marzo de 1845, Thoreau optó por mudarse a la ribera de la Laguna Walden y pasar dos años de su vida alejado de la “civilización” e intentando descubrir el significado de la vida bajo la determinación de consumir lo mínimamente indispensable para mantenerse con vida, saludable y ser feliz. Compró la casucha de un trabajador del ferrocarril local y la derrumbo; de esta madera y de leños del bosque construyo su propia cabaña. Llevó meticulosos registros financieros y llegó a la conclusión de que por una casa y libertad gastó tan solo 28,12 dólares de aquella época. Plantó un huerto en el que cultivó arvejas, papas, maíz, frijoles y nabos para mantener la vida sencilla que llevaba. Sembró una hectárea de frijoles con la idea de utilizar la pequeña ganancia para cubrir sus necesidades. Y en efecto la ganancia fue pequeña: 8 dólares y 71 centavos de dólar.

Thoreau vivió independiente del tiempo; en su pequeña cabaña no tenía ni reloj ni calendario; pasaba el tiempo escribiendo y estudiando las bellezas y las maravillas de la naturaleza que lo rodeaban, entre ellas plantas, pájaros y animales del lugar. No vivía como ermitaño, ya que casi todos los días visitaba el pueblo de Concord donde sus amigos y vecinos e invitaba a otras personas a ir a su cabaña y disfrutaba de largas charlas con ellos. Al cabo de los dos años, abandonó su cabaña sin lamentarse, pues consideró que el tiempo que había pasado allí fue suficiente para lograr su propósito: experimentar las ventajas de un estilo de vida sencillo; también sintió que le aguardaban otras experiencias en la vida y que era el momento de seguir adelante y explorar otras oportunidades.

De esta experiencia de dos años Thoreau escribió que aprendió de las cuatro cosas que el hombre necesita en realidad: alimento, ropa, refugio y combustible.

No es objetivo de este artículo el hacer apología al mínimo consumo posible, sino el de llevar al reconocimiento de cómo la oferta nos ha llevado a satisfacer las necesidades básicas con artículos cada vez mucho más complejos y sofisticados, desvirtuando muchas veces la satisfacción de las necesidades básicas por superfluas que a la vez atentan contra la vida al degradar el medio ambiente y causar efectos ya conocidos como el del calentamiento global, del que somos “partícipes involuntarios”.

Thoreau es considerado pionero de la ecología y la ética ambientalista, en algún momento de su vida señalaría la siguiente frase que se le atribuye al respecto:

“Ningún ser humano, pasando la edad irracional de la niñez, querrá conscientemente matar a alguna criatura que mantiene su vida de la misma tierra que él.”

Las circunstancias actuales (oferta de mercado y el impacto ambiental) llevan al ser humanos a ser más cuidadoso con su comportamiento de compra, apareciendo así los consumidor verdes, consumidores naturalizados, que requieren de insumos que impacten de forma mínimamente invasiva el medio ambiente. Las proyecciones en relación al comportamiento del consumidor post crisis económica en el mundo señalaban que estos consumidores verdes disminuirían en su consumo, producto del impacto de la crisis en sus bolsillos, sin embargo considerando las circunstancias nacionales debemos tener en cuenta que tal comportamiento de los consumidores verdes será diferente, por lo que se espera que esta oleada aumente con fuerza y las personas cada vez se vuelvan más reacias a consumir productos que atenten o impacten de forma significativamente negativa el medio ambiente.

Esto no debería significar que afectará solamente a las compañías grandes, sino que se espera que todos los comercializadores de productos y servicios se alineen con este enfoque de preservación natural, mientras que los consumidores los ayudan a alinearse. Quizás no podamos dejar de consumir las cosas a las que estamos habituados y se han vuelto parte de mantener nuestro estilo de vida, pero sí evitar aquellos que comprendemos atentan contra el medio ambiente y la sostenibilidad de la naturaleza para las futuras generaciones.

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