Expositores del primer Congreso Macrorregional de Empresarios consideran que a pesar de la crisis financiera internacional y de los grandes desafíos que confronta el Perú, hay razones para mirar el futuro con optimismo.
En días recientes el presidente de la República fustigó al presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, luego de que este último pronosticara un panorama sombrío para el año 2009. Alan García es un optimista entre los optimistas cuando se refiere a los posibles efectos de la crisis financiera global en el Perú. El mandatario considera que la buena racha de los últimos siete años es garantía suficiente para que la falta de liquidez o la contracción del crédito no nos hagan mella. "Estamos blindados", ha dicho, y esta afirmación va de la mano con una insistente invocación a los gremios privados para que no dejen de invertir.
Sin embargo, puestas a cotejar las tareas realizadas por los sectores público y privado en las dos últimas décadas, es evidente que el Estado muestra un severo desfase. Mientras la manufactura o la agroindustria se han transformado y puesto a punto para poder competir dentro y fuera del país, el gobierno central sigue adoleciendo de esa proverbial lentitud que posterga lo urgente para después y hace permanente lo provisional. Lo preocupante es que tales vicios hayan sido adquiridos por los gobiernos regionales, cuyos recursos se atesoran en los bancos mientras se multiplican las necesidades de sus jurisdicciones.
En estas circunstancias, ha sido muy oportuna la organización del primer Congreso Macrorregional de Empresarios por parte de la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca, que ha contado con la presencia de personajes de primera línea como Pedro Pablo Kuczynski, Eduardo Farah, Iván Mifflin y Guillermo Vega Alvear, todos ellos con sugerencias y propuestas encaminadas a sortear de manera conveniente la crisis global, pero más importante aún, con una articulada visión de futuro y sostenibilidad para el país.
La ponencia inaugural estuvo a cargo de Pedro Pablo Kuczynski, quien más allá de la debacle y el pánico financiero actual, que atribuyó a la política de sobre expansión monetaria llevada a cabo por los Estados Unidos, sostuvo que debemos pensar en las lecciones para los próximos años. "No estamos blindados contra esta coyuntura como ha sostenido el presidente de la República –anotó-, y por ello mismo debemos desarrollar acciones preventivas". Añadió que "el gobierno hace bien en mantener la disciplina, pero corremos el riesgo de entrar en un receso económico si no actuamos con rapidez".
Kuczynski planteó que este es el momento de empezar a hacer inversión en las zonas más pobres del país. En opinión del el ex ministro y ex gerente del BCR, invirtiendo de 1,000 a 1,500 millones de soles por año durante una década podríamos revertir las carencias de energía y agua potable a escala nacional. "Este sería un programa anticíclico muy importante", subrayó.
Un diagnóstico coincidente en torno a la gravedad de la crisis internacional fue el del presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, Eduardo Farah. "No nos hagamos ilusiones ni nos creamos cuentos chinos", indicó. "Si los países ricos que son nuestros principales compradores están atravesando momentos difíciles, es natural que la demanda de lo que exportamos se reduzca".
Farah estimó sin embargo que el Perú posee valiosas ventajas competitivas que se reflejan en el crecimiento industrial y en los volúmenes de exportaciones de los últimos años. "Nunca el Perú había exportado los US$ 33 mil millones que se prevén para el presente año. Podemos decir que de 1990 en adelante las cosas han cambiado para bien, estamos en un país diferente", manifestó.
Con todo, el empresario criticó la elevada carga tributaria existente, que se convierte en un factor de desaliento para los inversionistas. "A diferencia de países como Chile aquí el Estado no es promotor. En Chile hay estímulos que favorecen la instalación de la industria, se le facilitan las cosas a los que generan puestos de trabajo. Es indispensable que vayamos a una reforma tributaria", señaló.
Finalmente, Farah invocó al empresariado local a asociarse y formar clusters productivos, a los que definió como una gran alternativa de desarrollo económico y social. Sostuvo que entre la minería y la industria se pueden generar relaciones de mutuo beneficio con gran impacto social. "Tenemos que avanzar en esta relación que potencia negocios, inversiones a largo plazo, genera economía de escala y favorece la competitividad".
A su turno, Guillermo Vega Alvear, presidente del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de Comercio, Producción y Servicios, dijo que actualmente se viene ejecutando un conjunto de obras de infraestructura que una vez concluidas demandarán empresarios capaces de utilizarlas provechosamente. "Debemos evitar que estas obras –que comprenden carreteras, puertos marinos y puertos fluviales- terminen convertidas en elefantes blancos, y eso implica que los empresarios se vayan preparando para hacer negocios", señaló.
Mencionó que la clave para potenciar la infraestructura con que contará el país en dos o tres años radica en la asociatividad, la capacitación y la renovación del parque industrial. “Ese es el reto de los empresarios y esa es la gran oportunidad que se nos presenta para tener un nuevo país, con un nuevo mercado interno y con una renovada capacidad empresarial".
En el mismo sentido, el consultor Iván Mifflin dijo al referirse al tema de emprendedorismo que resulta fundamental impulsar la creación de nuevas empresas pero con una visión distinta.
"El Perú es indudablemente un país de emprendedores, existe en nuestra población el deseo de generar empresa, pero aún contamos con un alto índice de mortalidad sobre todo entre las mypes", indicó. Mifflin refirió que esto podría explicarse en el siguiente hecho: los peruanos suelen emprender negocios más por necesidad que por la detección de una oportunidad. Tal realidad, en opinión del experto, puede modificarse educando, capacitando y orientando las habilidades de los emprendedores.
En resumidas cuentas, pese a la inevitable contracción económica que trae consigo la crisis financiera global, los analistas coinciden en que el Perú puede y debe prepararse para años posteriores. Infraestructura, educación, desarrollo tecnológico, atención de las necesidades de salud y salubridad son entre otras las tareas a desarrollar para acortar las brechas sociales y ecnonómicas.
Como propuso Pedro Pablo Kuczynski: “La receta para salir de esta situación es sencilla: por un lado debemos ser conservadores y mantener la política fiscal, pero por otro tiene que haber una política anticíclica en las áreas más necesitadas: infraestructura en la sierra, en la selva, pero también en la costa. Hay que dirigirse hacia estos problemas y quizá esto no requiera tanta plata, pero sí mucha organización”. Digamos que esta vez la pelota está en cancha del gobierno.