Por Ms. Jorge Brenis Exebio
jbe@upnorte.edu.pe
¿Cuantas veces le han dicho a usted
en la empresa donde labora hace dos, tres,
diez, veinte años que son muy importantes?, ¿cuantas
veces lo premiaron? o alguna vez le enviaron
un frio correo electrónico diciéndole “…y
lo felicitamos por ese gran aporte….”,
pero no hubo un acercamiento o un abrazo.
Hablar de Recursos Humanos, o utilizando los nombres más modernos Gestión
del Talento Humano, es tener presente que esto va más allá de
las funciones y procesos típicos de RRHH, como selección, descripción
de puestos, capacitación, evaluación de desempeño y otros
procesos.
Los que dirigen las organizaciones o parte de ella se habrán preguntado
alguna vez como conseguir que las personas que trabajan en tu organización
se apasionen por esta tanto que, estén dispuestos a sacrificios,
tales como los hacen algunos equipos deportivos, que a pesar que muchas
veces les fallas a sus hinchas, aficionados o dirigentes siempre están
con ellos, hacen largas colas, poseen merchandinsig y otros elementos
que los identifica, ¡como lograr eso!, pues ese es el reto que muchas
veces lo asociamos con Compromiso e Identificación, pero que muchas veces
es cambiado por un poco más de dinero de parte de la competencia o mejores
condiciones de trabajo.
Entonces el verdadero reto es despertar pasión
en las personas por sus organizaciones, y ser
parte del desarrollo integral que beneficie
a ambos, es decir formar una dupla con intereses
comunes, de tal manera que se hable en definitiva
de compartir el éxito común.
No sólo se trata de decir que las personas
son importantes hay que hacerlos sentir importantes,
y eso parte del compromiso y valores del primer
nivel de la organización, es como en
casa, muchas veces los padres decimos lo que
deben o no deben hacer nuestros hijos y sin
embargo hacemos otra cosa, imaginemos
la confusión en la cabeza de nuestros
hijos.
Un aspecto importante es la comunicación,
tener la capacidad de aceptar que las
personas se pueden equivocar y no hacer de
eso un escollo de mortificación, sino
por el contrario de ayudarlos a desarrollarse,
hablamos de confianza, que no deben confundir
con “confianzudo” y sin embargo
no inspiramos confianza.
Como trates a tus colaboradores ellos tratarán
a tus clientes, la tecnología no marca
la diferencia sino las personas que trabajan
en las organizaciones, las pueden hacer grandes
o las pueden hacer añicos si quieren.
Dedique tiempo a conversar con sus colaboradores,
escúchelos y no se aísle en su
oficina o a través de una posición
privilegiada de jefe. Si usted escucha a los
empleados y habla con ellos, estará enviando
a toda la organización un mensaje que
habla de su interés por lo que les pasa
y podrá identificar prontamente a los
que están descontentos.
Resalte que la política de personal
es un asunto de la gerencia, de la alta dirección
o de usted mismo, si su negocio es pequeño.
El mensaje es que los asuntos de recursos humanos
son de primer orden.
Siempre piense más allá del
sistema remunerativo o de los ambientes de
trabajo, pregúntese que más le
puede entregar a su gente que la motiva y que
hechos producen el efecto contrario. Por ejemplo,
a veces un premio, una mención o hasta
una felicitación con una palmadita en
la espalda es más reconfortante que
una compensación económica.
Pregúntese por las aspiraciones de sus
trabajadores; trate de determinar cuanto
se puede proyectar en la empresa, que otras ambiciones
tienen.
Busque integrar en su empresa a los familiares
de los trabajadores, conozca usted a la familia
de los trabajadores y que ellos lo conozcan
a usted y su empresa.
Cuando converse con sus empleados, aun si desea
hacer crítica o corregir algo, empiece
siempre de manera positiva.
Los resultados te darán la razón.